Maravillosa frivolidad


Frivolidad. Un volumen de dinero indecente teniendo en cuenta la situación económica actual. Superficialidad. Preocupación excesiva por temas tan intrascendentes como el qué ponerse o cuál es el tipo de blusa que se lleva. Duras críticas a las egobloggers, que se llevan la peor parte de estos calificativos y al que se le añaden otros que llegan incluso al insulto, alegando que sus blogs son espacios donde alimentar el ego desmesurado y que “no es una profesión real”. Colecciones inútiles que se quedan en los percheros y no se venden, suponiendo un gasto innecesario. Fomento de estereotipos nocivos incluso para salud, ventas de cuerpos imposibles que muchos tratan de alcanzar inútilmente, presentación de un modo de vida de lujo que produce frustración al que lo desea y no lo puede tener.
Estas, entre otras, son las críticas que se vierten sobre el cada vez más amplio mundo de la moda. No vamos a negar que, en ocasiones, puede llegar a ser ciertas. El volumen de dinero que mueve la industria de la moda es inmenso y puede equipararse al del automovilismo o el fútbol de élite. Si la acusación de “frívolo” viene por la ingente cantidad de millones que mueve, ¿por qué no se cuestiona o se le da el mismo calificativo a esos otros dos campos? Habría que meditarlo.
El mundo y la industria de la moda están creciendo y cambiando a pasos agigantados, es algo indudable, sobre todo en el ámbito comunicativo. El número de blogs y revistas y canales sobre esta temática no deja de crecer; puede que sea porque estamos en la era de la comunicación, puede que porque sea un mundo que para muchos mantiene ese halo de misterio y atracción que lo hace irresistible u odiado. No deja indiferente a nadie y no deja de resultar curioso que, como dijo la editora de Vogue USA, Anna Wintour, “la moda asusta a mucha gente”. 
Su frase continuaba con un “y no lo entiendo, porque es un mundo maravilloso”. Y así es como lo entendemos. Todo tiene sus luces y sus sombras, y el mundo de la moda permite soñar. Soñar con que paseamos por los desfiles de París o Milán para ver las últimas tendencias, para qué ocasión nos podríamos un obra maestra de la Alta Costura o cómo se podría crear una empresa de diseño con la que, además, crear puestos de trabajo. Más allá, la moda no es algo de lo que se pueda permanecer ajeno: al fin y al cabo, la necesidad práctica de vestirse es un hecho. Y quien la abrace, podrá divertirse sacándose partido, sintiéndose bien consigo mismo, potenciando su autoestima y su bienestar porque la aceptación del físico es una parte indispensable del mismo. 
La moda es una forma de expresión. Es un arte. Es cultura. Ha dado a grandes genios, marcado épocas y a grupos sociales. Queramos o no, es un mundo maravilloso del que nadie puede permanecer exento. Citando al personaje de Miranda Presley en Devil wears Prada:
“Oh, entiendo, tú crees que esto no tiene nada que ver contigo. Tú vas a tu armario y seleccionas ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas demasiado en serio como para preocuparte por lo que te pondrás. Pero lo que no sabes es que ese jersey no es sólo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo. Tampoco eres consciente del hecho de que, en 2002, Óscar de la Renta, presentó una colección de vestidos cerúleos, y luego Yves Saint Laurent presentó chaquetas militares cerúleas, y después el cerúleo apareció en las colecciones de ocho diseñadores distintos. Más tarde, se filtró a los grandes almacenes, y después fue a parar hasta una tienda a precios asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas. No obstante, ese color representa millones de dólares, y muchos puestos de trabajo, y resulta cómico que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda, cuando, de hecho, llevas un jersey que ha sido seleccionado para ti, por personas como nosotros, entre un montón de 'cosas'.”

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¡Hola! Soy María José, periodista que vive en Sevilla, community manager y mente inquieta loca por la moda que no para ni un segundo.


Low Chic es un blog de moda en el que encontraréis mis looks diarios, ideas útiles para combinar prendas de una forma sencilla, vídeos de belleza y maquillaje, tendencias adaptadas al día a día y reseñas de eventos y desfiles, además de #lowreflexiones. Un lugar en el que, como en mi mente, cabe todo lo relacionado con la moda, un mundo maravilloso... que se puede disfrutar sin dañar el bolsillo.


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